¡Polonio extremo! En misión secreta sube hasta el calabozo-oficina del Adelantado Imperial y logra escuchar uno de esos amenos diálogos que sólo en la Universidad Nepótica pueden generar:
Adelantado Don Diego:- Dice su Majestad que vería con agrado que cambiaras tu lugar de trabajo de CONICET a la Universidad Imperial.
Chantajeado/a N° 18:- Ehhhhh… bueno, no sé…
Adelantado Don Diego:- En realidad, Su Majestad dice que ver{ia con desagrado que los docentes de la Universidad no tuvieran lugar de investigación en nuestra gloriosa casa de estudios (y familia).
Chantajeado/a N° 18:- Claro, pero hace 10 años que mi lugar de investigación es XXXXX. Cuando entré a esta universidad ya lo sabían.
Adelantado Don Diego:- Para ser más exacto… Su Majestad ve con desagrado que los docentes de la Universidad no tengan lugar de investigación en nuestra gloriosa casa y cree que quienes no lo cambian inmediatamente pueden ser candidatos/as a ir armando las valijas…
Chantajeado/a N° 18:- ¿Y me van a abrir el concurso?
Adelantado Don Diego:- No
Chantajeado/a N° 18:- ¿y me garantizan continuidad laboral más allá de este cuatrimestre?
Adelantado Don Diego:- No
Chantajeado/a N° 18:- ¿y me van a ofrecer algún tipo de estímulo de investigació?
Adelantado Don Diego:- No
Chantajeado/a N° 18:- ¿Y voy a trabajar como máximo la cantidad de horas que dice el reglamento de CONICET?
Adelantado Don Diego:- No
Chantajeado/a N° 18:- ¿Y entonces?
Adelantado Don Diego:- Podría decirse que si no cambiás tu lugar de trabajo podrías perder tu designación.
Chantajeado/a N° 18:- …
Adelantado Don Diego:- Podría decirse que si no lo hacés pronto dejaré de decir “podría” para usar algún otro tiempo más apropiado…
En la Universidad Imperial ciertas cosas suelen ser simples y claras… Esto parece aplicar también a las invitaciones “francas y sinceras” que realiza la gestión, o al menos eso se cuenta. Hay quienes dicen que desde hace un poco más de un año comenzaron a aparecer las primeras “invitaciones” a algunos/as docentes para que cambiasen sus lugares de trabajo CONICET a la Universidad Nepótica de Río Negro. Las primeras invitaciones fueron simpáticamente declinadas y pronto las autoridades -se rumorea- habrían vuelto a insistir. Muchas invitaciones volvieron a ser declinadas aunque un poco menos simpáticamente y en consecuencia pronto las invitaciones francas y sinceras se habrían convertido en una suerte de ultimátum. Se comenta que algunas de las sugerencias serían tan amistosas que alcanzan niveles de innovación en las relaciones investigadores/as-Universidad semejantes a “sino cambiás el lugar de trabajo a la universidad algo podría pasarle a tu designación” … Incluso docentes concursados/as habrían recibido insistentes pedidos de que mudasen sus lugares de trabajo o quizás podrían no ganar concursos en el futuro.
Parecería que la técnica sólo se aplicaba plenamente en la Inquisitorial Escuela de (IN)Humanidades y Ciencias Sociales pero se ha escuchado (el pobre Polonio está un poco exigido, es cierto) que otras escuelas habrían comenzado a ser igual de amistosas en sus “invitaciones”…
Simpáticas y amistosas. Así serían las invitaciones que habrían recibido varios/as docentes.