martes, 21 de agosto de 2012

La universidad del Jardín de Infantes

Universidades hay muchas. Las hay grandes y pequeñas, antiguas y recientes, burguesas y populares. Las universidades más tradicionales del país (Córdoba, Buenos Aires, La Plata) tienden a ser catalogadas como de las más burguesas. Son universidades donde el sistema democrático está restringido y limitado, y donde hay sobrerrepresentación de algunos claustros (profesores titulares y adjuntos) por sobre otros (casi siempre estudiantes, graduados y ayudantes). Casi siempre el esquema de gobierno es similar: un consejo general donde están los tres claustros representados (normalmente la mitad de los representantes corresponde a profesores). Este consejo elige al rector y tiene potestades administrativas y presupuestarias. Este sistema suele reproducirse en cada “facultad” que integra la universidad, eligiendo este consejo al(a) decano/a de la facultad y finalmente cada carrera posee una junta de carrera. En ocasiones la Junta elige al(a) Coordinador/a de carrera, en otras el cargo está sujeto a voto (más o menos ponderado según el caso). Lo que siempre es claro es que cada consejo elige a sus autoridades y que estas sólo responden al consejo que las ha elegido. Por ejemplo, un decano(a) no dependen de la aprobación del rector/a para ejercer su cargo, como tampoco un coordinador de carrera la necesita. De hecho suelen ser comunes las situaciones en las que un decano se enfrenta al rector y nada pasa.
Bueno, estos planteos de universidad burguesa no tienen lugar en las universidades del post-menemismo. Por ejemplo, la UNRN -que se autodescribe como democrática, nacional y popular- tiene un esquema donde hay tres consejos por cada instancia diseñados de modo tal que (casi) nunca funcionen, con una división poco clara de responsabilidades y donde los Directores/as de Escuela y de Departamento (Suerte de versión con recorte de autonomía de las “facultades” depende de la aprobación del vicerrector y, en última instancia, del rector. No sólo ellos; coordinadores/as de carrera también requieren para seguir en su función de la aprobación de las máximas autoridades de la universidad. Así, la primera discrepancia de un coordinador/a de carrera con alguna autoridad de la Universidad implica el alejamiento del primero. A la menor crítica el vicerrector o el rector pueden desplazar al coordinador/a díscolo/a y reemplazarlo por alguien que sepa, efectivamente, cuál es su lugar bajo el sol.
Con un poco de agudeza sería posible preguntarse; ¿Cómo rector organizador, el Licenciado Del Bello nunca tuvo que estudiar la reforma universitaria del ‘18? ¿Cómo es que pudo idear un sistema más retrógrado para gobernar las universidades post-menemistas y seguir osando llamarlas democráticas, nacionales y populares? ¿Alguien se cree ese cuento? En fin, si fuera por las preguntas, parece que en esta universidad tenemos de sobra…

1 comentario:

  1. ¿Cómo armar claustros electorales virreinales?: "Entonces, una asamblea del IUNA (golpes y matones incluidos, según denunciaron los diputados aliancistas Alfredo Bravo e Irma Parentella) coronó rector al artista Moneta, que hasta entonces ejercía como rector normalizador designado por el gobierno anterior. Del acto participaron 58 consejeros y 50 votaron por el ganador. ¿Cuál es el problema? Ocurre que, hasta quince días antes de la elección, los consejeros directivos que integraron la asamblea eran consejeros asesores, es decir, no eran miembros plenos y no podían votar porque habían sido elegidos por docentes interinos (no concursados). " VER NOTA ENTERA EN: http://www.pagina12.com.ar/2000/00-02/00-02-20/univer01.htm Y MÁS EN: http://www.pagina12.com.ar/1999/99-10/99-10-05/UNIVER01.HTM

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