Mientras que a lo largo del
imperio romano la lengua “vulgar” (o sea, la del vulgo, la de la plebe o -simplemente-la
gente) iba alterándose, adoptando voces y formas de habla de los pueblos allí
asentados y evolucionando, los sectores dominantes y los estamentos
privilegiados sostuvieron la “pureza” del latín. Cuando la Iglesia Católica se transformó
de secta revolucionaria e igualitarista en Iglesia oficial también se sumó a
este sector hablante y purista del latín. Con los siglos algunas mañas no se
perdieron del todo y la lengua de la corte no necesariamente fue la lengua de
la plebe. En ocasiones se tomó por correcta (y recibió el adjetivo de “alto”)
la variante hablada por la corte y en otras, las cortes mantuvieron el uso de
otras lenguas en su interior (latín primero, luego casi siempre francés,
llegado el caso, alemán –siempre manteniéndonos en el mundo europeo occidental,
que es el que inspira a la corte local-).
En la Universidad Imperial
ocurre algo similar. Mientras que los altos dignatarios se expresan en dialecto
elevado (el Alto Rionegrino) buena parte de las masas que componemos la plebe
nos expresamos en lengua vulgar. ¿El resultado? Los frecuentes problemas en la
comunicación, ya que mientras que unos/as definen una situación de un modo,
los/as otros/as la describimos de otra forma… a veces pensamos que así se alude
a situaciones diferentes cuando en realidad, sólo podría tratarse de una
diferencia dialectal.
Así, por ejemplo, en una
universidad donde -en última instancia- corresponde al Rector Imperial elegir a
los virreyes que lo acompañarán, donde éstos le sugieren al Rector quiénes habrán
de ser designados Directores/as de Escuela, Departamento e Institutos de
investigación, y donde el Rector incluso puede remover a los/as coordinadores
de carrera, los súbditos suelen usar expresiones tales como “estructura
centralista”, “absolutismo rectorial” para describir este fenómeno. En cambio,
en alto rionegrino tales situaciones reciben el nombre de “estructura
innovadora” y “propuesta original”. Estas dos últimas expresiones también
parecerían aludir a la realidad de una asamblea universitaria dónde sólo un
tercio de los miembros han sido electos por la comunidad que ese órgano
gobernará. Asimismo estas expresiones “innovadora y original” son utilizadas en
la lengua cortesana para describir un estatuto donde se establece que cerca de
un tercio de los miembros de los más de 15 consejos (Sí, sí, 3 de la
universidad el Consejo Social + los 3 de
cada sede) que integran la universidad son elegidos por el rector. (Pero, che,
lo que es la polisemia)
De igual forma ocurre con un
Estatuto que propone que los/as graduados/as únicamente se dediquen a colaborar
con la universidad a través de la realización de obras filantrópicas. Mientras
que la plebe bien puede referirse a este hecho como “exclusión del cogobierno”
o “mamarracho de estatuto” las voces más cultas se refieren al mismo fenómeno
como “preocupación por el seguimiento de los graduados”.
Asimismo, mientras que la
servidumbre y el populacho pueden referirse a la desvinculación de un/a docente
luego de que este/a criticara a la gestión, objetara la falta de concursos o
discutiera con una docente perteneciente a un estamento superior como si se
tratara de un igual como “represalias”, “macartismo” o “purgas” los sectores más
puristas del lenguaje se refieren a este tipo de situaciones como “franco,
abierto y enriquecedor diálogo”. Algo similar suele ocurrir con las disminuciones
en cargas horarias, remociones del cargo por objetar concursos que disminuyen
la carga horaria de los docentes que se planea “regularizar” o que se
concentran en determinadas áreas y eluden otras, que además de “represalias”
suelen ser descritas como “discrecionalidades”.
Ya se ve, el problema no siempre
es ponerse de acuerdo sino, más bien, hablar el mismo dialecto.
Lenguas. Algunos/as suponen que las diferencias dialectales entre la de la plebe y la de la corte crearía desacuerdos.

Recordemos que la incorrecta escritura de una doble consonante del apellido de uno de los príncipes dio lugar a extensa carta que podría ubicarse en esa época en que la ortografía y la gramática castellanas no contaban con el aval de la RAE. ¿Se trató de un conflicto entre cronolectos? Como le habían quitado una vocal al apellido de su princesa, ¿le temblaba el pulso o le sudaban los dedos hasta el punto en que saltaron de la "y" de "haya" a la "ll" de "hallar"? ¿Se habrá puesto a dictarle a un amanuense que cursó con Daniela Antista? Las posibles razones son muchas, pero el efecto no: ¡más vergüenza!
ResponderEliminar¿Y cómo le dicen a tener un spa en La Angostura con un sueldo de la administración pública? En mi barrio se dice "choreo"...
Eliminar¿Y cómo se dice tener un spa en la angostura con sueldo del estado? en mi barrio le dicen "chreo".
ResponderEliminarO no leyeron su propio estatuto o prefieren ocultarlo:
ResponderEliminarLa convocatoria debe ser realizada por el Consejo de Programación y Gestión Estratégica... Mentira: en el Art. 18 dice expresamente que la Asamblea es convocada por el rector para sesionar de manera ordinaria o extraordinaria. O sea que nadie más puede convocar legalmente a la Asamblea. Sobre la representatividad de los distintos sectores, ni hablemos. Un gráfico vale más que toda la cháchara de las autoridades.
Artaud