Libro Cuarto*
Cuentan que cuando
el Rey hubo aclarado quien sería su ungido para el Virreinato montañés la desazón
se extendió entre súbditos y siervos/as. Algunos/as porque se sintieron
desplazados en el favor real, otros porque el ocaso de su ascendente en la
corte confirmaron, mas muchos/as fueron quienes no llegaron a entender qué había
ocurrido. Si el rey habíales pedido que eligieran a quien habría de
gobernarlos, ¿por qué luego mostrabase tan herido frente a la pretensión de
algunos/as de elegirle compañero/as de real fórmula?
Otros/as, sin
embargo, alegráronse puesto que la estrategia real de elegir virrey a distancia
les daría más poder que el que hubieran tenido con virrey local. Muchos cuentan
que grande fue el regocijo de cierta irascible y victimizadora señora (sic) ya
que difícil su situación habría sido en distintas circunstancias. Todo esto, se
cree, vio el Rey desde su alta torre y mucho más aún a través de sus muchos
espejos. Se dice que cuanto de semejante teatro vio mucha gracia le causó y no sin razón
podemos pensar que seguiría causándole. En el reino no son pocos quienes
señalan que aún hoy quienes se encuentran al servicio de su majestad todavía
entre sí se complotan. En su gracia ÉL mismo les permite actuar y hasta a duelo
batirse; “mejor así -piensa- que sean ellos mismos quienes a raya mutuamente se
mantengan, evitando que ninguno se crea capaz de usurparme el
trono"…
Con el paso
del tiempo finalmente el virrey por su majestad ungido fue y mucho se organizó
en el virreino para celebrar su venida. La misma, sin embargo, no fue duradera
ya que luego de establecer alianzas y recibir juramentos de lealtades, el virrey retirose
por asuntos de mayor cuantía y, hasta ahora, en mucho su retorno ha demorado.
Poco importa a los nuevos nobles que el virrey con su presencia el palacio local no
honre puesto que en dicha ausencia muchos de ellos siéntense más grandes y
poderosos de lo que debieran. El Senescal del Virrey y Adelantado del flamante
Imperio es uno de quienes así se siente ya que el retorno del virrey quitaríale
buena parte de su actual magnificencia. Y los/as duques de escuela que juraron
lealtad al nuevo virrey tampoco estimulan su regreso ya que en su ausencia
mucho disfrutan, señalandose cada uno/a virrey en
ciernes… Buena parte de esto pasa sin saberse por el rey espiados. Cuentan que su majestad al verlos a
través de sus espejos tan convencidos de sus próximas glorias mucho se divierte
y que sigue pidiéndole pruebas de lealtad a los/as súbditos que quisere.
Mientras tanto del virrey poco ha vuelto a saberse y en el feudo muchos
esperan que su retorno se produzca a pesar de se cada día menos los que su
rostro aún recuerdan… (¿Continuará?)
Esperando la Carroza. Mientras muchos/as señalan que esperar el retorno del virrey sería como esperar la carroza. otros/as se inclinan entienden que sería como aguardar a Godot.
* “El Retorno
del Virrey” es una obra de ficción. Si las situaciones, personajes u otras
cuestiones parecen reales, es pura coincidencia. Más aún si se trata de eventos
ocurridos en el primer semestre del año 2011.


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