lunes, 19 de noviembre de 2012

Lo que nos dejó la Asamblea universitaria. Episodio II

El texto de la Memoria 2011 es, además de extenso, bastante revelador de un par de ideas que andan dando vueltas por las mentes de la gestión. Estas cuestiones no sólo tienen que ver con ciertas propuestas sino también con la forma de entender la universidad e incluso con la terminología que acompaña todo el texto. Algo de esto estuvimos trabajando antes y tiene que ver con la forma franca y sincera que se utiliza para referirse a quienes mantienen sus dudas respecto del carácter "original e innovador" del estatuto (Ver: La memoria y la descalificación). Volvamos a revisarlo pero incluyendo algunas oraciones más:


Ameno como pocos, el Rector termina utilizando la Memoria 2011 que es un informe especial como ámbito de chicanas. Bueno, es su estilo, lo sabemos. Ahora bien, el segundo párrafo citado abre una pregunta, ¿qué son las organizaciones libres del pueblo? ¿libre respecto a qué -o quién -?. 
Más allá de toda esta retórica más bien popular también aparecen otros términos un poquito menos nacional y populares que "organizaciones libres del pueblo" y "soberanía popular". Creo que a esta altura no caben dudas de que ·"emprendedorismo·universitario" es una expresión que viene de otra tradición, lo cual no necesariamente sea malo. Veamos qué nos cuentan en la Memoria sobre este concepto:

Universidad emprendedora. Ése es uno de los conceptos clave de Burton Clark, gurú de nuestro rector en cuanto a management universitario se refiere. Sobre Clark ya hablaremos un poquito más en otra entrada. Por ahora baste decir que el especialista en cuestión considera que las "universidades emprendedoras" son aquellas universidades que acompañan a la sociedad en sus transformaciones, "se adaptan a los tiempos que viven", podría decirse, aunque la frase suena un poco a "universidad con enfoque mercantil". No que Clark digo eso tan abiertamente, claro. Pero entre las cosas que si deja claras está la necesidad de las universidades de "incrementar y diversificar" sus ingresos. Para ello Clark entiende que hay tres grandes orígenes de los ingresos de las universidades: el sector público (el estado), el sector privado (empresas) y el aporte de los/as propios/as estudiantes (léase, arancel, algo para lo que que Del Bello ya había abierto la puerta en su menemista Ley de Educación Superior). 
En todo caso todas estas cuestiones deberían ser más puntos de discusión que verdades reveladas, o al menos así sería en una universidad democrática. En el modelo de universidad imperial (aunque más no sea en su variante imperial-emprendedora) el camino es otro; se plantea lo que se debe aceptar y quien no esté de acuerdo es descalificado/a. Veamos que dice la Memoria 2011 al respecto:  
 
 Léase; "sí a usted no le termina de cerrar la idea de que haya empresas que pongan plata para financiar la universidad, usted es un/a conservador/a que se disfraza de progresista". O sea, ¿hay que salir a buscar plata de dónde venga? ¿no importa quién es el privado que la aporta? ¿Aceptar dinero para que Monsanto financie la universidad pública es ser progresista? Mmmmm, no me suena mucho, pero bueno, puede que los tiempos hayan cambiado y este blog deba volverse más... "emprendedor".


Emprendedor. El espíritu de la Universidad lo sería.

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