Se ha escuchado luego del seminario que cierta renombrada
educadora de la
Universidad Imperial ofreciera en las recientes jornadas de
didáctica (sic) en la enseñanza de lenguas y literaturas que la profesora en
cuestión había abusado ligeramente del Power Point. El comentario circuló tanto y el aburrimiento
habría sido tan señalado que muchos/as comenzaron a interrogarse acerca de qué
motivos la habrían llevado a la educadora “estrella” a producir semejante
bodrio. Mientras que algunos/as se inclinaron por suponer que la superposición
de dos cargos de gestión más el dictado de dos o tres materias la tendría un
poco cansada otros/as imaginaron que la estrategia multimedia elegida parecía
más bien una excusa para hacer sus presentaciones mucho más tediosas de lo
habitual. No parece muy probable que este último fuera el caso, aunque a falta
de certeza sobre los motivos nos sobran las seguridades sobre las
consecuencias; la principal, que sus clases terminan siendo un “bodrio
importante”. Y respecto a eso no queda ninguna duda; el exagerado uso de
las presentaciones con diapositivas y el delgado límite
entre la incorporación de herramientas multimedia a la clase y el más burdo
abuso de una situación que permite a más de uno/a no tener ni siquiera la
delicadeza de releer y aprenderse lo que quieren decir. Porque una cosa es usar
diapositivas, proyectar imágenes, tener una guía de la clase y otra es leer lo
proyectado, terminar de leer el dichoso
cuadrito para pasar de diapositiva, ¡y volver a leer lo escrito! ¡Hey! Yo
también sé leer (y seguramente puedo armar diapositivas más lindas)... para
leer diapositivas me quedo en mi casa, que me las manden por mail y listo*... y
que la clase sirva para algo más. Claro, para eso deberían leer los textos de la
clase y presentar debates e interpretaciones interesantes... o hacer algo.
Claro, sea lo que fuere que se haga, algo parece imprescindible; leer los
textos, problematizarlos y que se les caiga una idea. O media.
*Queridas autoridades imperiales, la frase anterior no es, en
modo alguno, una propuesta sino más bien una ironía. Digo, antes de que
empiecen a reemplazar docentes por productores de presentaciones de
diapositivas.
Aburrido. Dicen que el resultado de las clases en las que se
abusa del Power Point lo sería.

Habíase una vez un súbdito/a desoriento/a el/la que, en sus incontables momentos de ocio, había escrito un librito. En algún momento, gracias a los bandos (anuncios) reales enteróse de la existencia de una "editorial real". Pronto, procuró cerciorarse de la existencia de tal ente.
ResponderEliminar¡Grande fue su sorpresa al encontrarse que, entre las primeras publicaciones, se clamaba la autoría de interesante DIDACTA real!
Primera publicación ... a cargo de una tal Inquisidora.
Segunda publicación, casualmente a cargo de una tal Demoledora...
Guardóse entonces para sí su librito, imaginando un promisorio futuro en el que los designios reales no marcaran el rumbo y que éste no pareciera a sus ojos mera construcción de un saber seria-do.
Pero más tarde preguntóse ¿sería-do o sería-dora?
Súbditos, acostumbraos a este tipo de exposiciones, porque estas no son clases, ya que esto no es una Universidad. Las presentaciones en cuestión a cargo de la Inquisidora, en verdad son bandos, comunicados imperiales, y ¿qué mejor que modernizarse confeccionando los bandos con Power Point? Así que, de ahora en más, todo será así: permaneced sentados en vuestros pupitres y recibid el mensaje innovador del Imperio.
ResponderEliminarUstedes se quejan por un horita y media?
ResponderEliminarLos estudiantes nos la bancamos un cuatrimestre entero y nadie dice nada!!!
No exagerar.
Qué extraordinario! Hoy circula otro bando real con nuevos seminarios de posgrado. Los nombres me suenan...me suenan... No será demasiado?
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